


Los niños y las niñas, en el momento de nacer, inician el vínculo afectivo con las personas adultas de referencia. Este vínculo se va construyendo a partir de los aspectos sensoriales y del contacto del adulto con su hijo o hija. El oído ya está desarrollado y la voz se convierte en un elemento afectivo muy importante, ya que aporta seguridad al bebé, al igual que la mirada y el tacto.
Por este motivo, durante los primeros seis meses de vida es importante promover:
Cantar canciones de cuna y nanas, que tienen una vertiente emocional e intelectual esencial para el bebé. Cantar y hablar con el bebé, así como escuchar pequeños fragmentos musicales.El niño o la niña es un ser de lenguaje.
Alrededor de los seis meses, la manera en que el bebé conoce el mundo es explorándolo con todos sus sentidos. A través de la coordinación mano-boca va explorando los objetos y también los libros, que para él o ella son un objeto sensorial (libros con diferentes texturas).
Podemos continuar con las canciones de cuna.Iniciar juegos tradicionales de falda y de dedos.
Más adelante:
Podemos dedicar ratos a mirar cuentos con el bebé en el regazo o a su lado. Pueden ser álbumes de fotos, cuentos con imágenes, y empezar a establecer diálogos de sonidos, palabras y gestos a partir de las imágenes.
Los niños y las niñas comprenden mucho antes de saber expresarse verbalmente. Alrededor de los dos años se produce un salto cualitativo muy importante en relación con el lenguaje. Es también una etapa más simbólica: se expresan con palabras y desean que se les cuenten historias.
Introducir cuentos con historias cortas. Libros que cantan (cancioneros, rimas, poesía). Ofrecer cuentos que representen el mundo que conocen (la vida cotidiana, la familia, etc.).
A partir de los tres años:
Podemos acercarlos a los álbumes ilustrados, que son sin duda una experiencia artística. Tal como dice la artista checa Květa Pacovská:
“El libro es el primer museo que visita el niño o la niña”.
Son formatos atractivos que invitan a leerlos y a disfrutarlos. La imagen ayuda a ir más allá del texto escrito.
Introducir los cuentos populares y tradicionales. Las emociones se pueden expresar a través de este universo mágico. Los niños y las niñas pueden verse reflejados en sus personajes, lo que les permite identificar, expresar y aprender a gestionar sus emociones.
Esta práctica ha sido aplicada en Cataluña, en escuela municipal y actividades extraescolar.
