


Los Espacios Familiares son servicios socioeducativos dirigidos principalmente a familias con niños y niñas de 0 a 3 años, en los que participan conjuntamente el niño o la niña y la madre, el padre o la persona adulta de referencia. Tienen como finalidad acompañar y apoyar la crianza y el desarrollo integral de la infancia en un entorno seguro, cercano y de confianza. Estos servicios se basan en una mirada preventiva y comunitaria, y complementan otros recursos educativos y sociales del territorio.
Los Espacios Familiares tienen su precedente en Europa, hacia los años 70, en países como Francia y los países nórdicos, como propuestas innovadoras de atención a la infancia y a la familia. En los años 90 se inician en Cataluña. Una referencia clave es Françoise Doltó y La Maison Verte, en Francia (1979).
Los Espacios Familiares ofrecen un lugar de encuentro donde niños, niñas y personas adultas comparten tiempo, experiencias y relaciones. Están pensados para que la infancia pueda jugar libremente, explorar y socializarse, favoreciendo su desarrollo. Al mismo tiempo, las familias encuentran un espacio de acogida donde pueden expresar dudas, inquietudes y vivencias relacionadas con la crianza.
Estos espacios están conducidos por profesionales del ámbito educativo, social o psicológico, que acompañan sin juzgar, observan, orientan y facilitan la reflexión compartida. Desde la escucha y el acompañamiento, se da apoyo y se promueven vínculos positivos entre infancia, familias y comunidad.
Los Espacios Familiares también cumplen una función social relevante, ya que fomentan la creación de redes de apoyo entre familias, previenen situaciones de aislamiento social y favorecen la cohesión comunitaria. Son espacios inclusivos, abiertos a la diversidad social, que promueven la igualdad de oportunidades desde la primera infancia.
Esta práctica ha sido aplicada en Cataluña, en escuela municipal y actividades extraescolar.
