


En este vídeo, comparto cómo, a partir de una estructura concreta y un itinerario específico, se da lugar a las emociones de los niños. Las emociones son el latido de nuestro ser y en la escuela les otorgamos un espacio, acompañándolas desde la educación física.
Importancia del Trabajo Emocional:
Resalto la relevancia de un trabajo emocional sistemático, que se realiza de manera transversal.
El objetivo es acompañar a los niños de forma global e integradora, respetando su proceso e intereses.
Mirada Amorosa:
Dar un lugar a las emociones significa, para mí como docente, dar un lugar al corazón.
La intención es ofrecer actividades que contribuyan a mejorar la convivencia en la escuela.
Desarrollo Integral:
Comprender qué son, qué saben hacer, qué sienten y qué piensan los niños es fundamental para descubrir su potencial.
Acompañar a los pequeños en su totalidad, desde una mirada sistémica y amorosa.
Actividades Vivenciales y Cooperativas:
Este itinerario está diseñado para impulsar al alumnado a través de actividades que manifiesten sus emociones.
Se validan las experiencias de cada niño, ofreciendo situaciones de regulación y acompañamiento desde el docente y el grupo.
Valorización de las Diferencias:
Fomentar el respeto por las diferencias entre iguales como un aspecto positivo y restaurador para el grupo.
La diversidad permite el crecimiento y la evolución.
Esta práctica fué aplicada en Cataluña, Garraf, Alt Penedès
