

Propuesta de cumpleaños en el aula como ritual participativo, educativo y emocional. El niño es protagonista, comparte historia, recuerdos y vivencias con el grupo, reforzando identidad, autoestima, pertenencia y comunidad. Celebración consciente que crea vínculos, cohesión y respeto entre iguales.
Esta es una píldora en la que explico una forma de celebrar los cumpleaños de manera diferente. El niño asume otro rol, la celebración se convierte en un ritual en el que él/ella y sus compañeros/as asumen un papel concreto y destacado. Quien cumple años explica, se muestra y puede compartir (junto con la familia) todo lo que pasó antes de nacer o detenerse en ciertas vivencias/situaciones que pueden haber marcado a ese niño/a y a su familia en un año determinado. Este hecho facilita la participación de la vida de cada uno en comunidad. Por otro lado, las personas que acompañan la celebración asumen un papel secundario pero también muy importante al poder dar lugar a quien ese día es el/la protagonista. Celebrar la vida desde un lugar de orden, queriendo compartir y hacerlo con quien pasas más horas al día, toma un sentido especial y muy singular. Esta es una actividad/ritual que teje vínculos, forja cohesión de grupo y facilita una mirada respetuosa y el conocimiento entre el alumnado. El carácter personal que toma facilita que la docente pueda acompañar desde la identidad personal a cada niño/a, ya que ese es quien decide cómo y con qué intensidad quiere celebrar ese año. Es bien sabido que la necesidad humana de pertenecer es un hecho. También sabemos que nos gusta que se nos reconozca y se nos dé un lugar, y las docentes tenemos el escenario ideal para propiciar eso.
Esta práctica fue aplicada en Solsona, Lérida, España.
