


Un material puede estar hecho de madera, metal, piedra, yeso, barro, lana o papel, y dependiendo de su composición aportará cualidades diferentes como dureza, maleabilidad, fragilidad, peso o ligereza. De la misma manera, el movimiento también puede tener diferentes cualidades y, en esta píldora y en las dos siguientes, hablaré de algunas de estas cualidades y de cómo introducirlas en el aula a través de diferentes ejercicios y de manera progresiva.
En esta píldora presento el movimiento articular. Sus características principales son la rigidez, las líneas rectas, los movimientos cortados, las paradas y, si tenemos en cuenta la mirada, esta se desplaza de un lado a otro cambiando de posición de manera súbita, “a golpes”.
Para introducir el movimiento articular, previamente es necesario realizar un trabajo para que los niños y niñas tomen conciencia de qué son las articulaciones, dónde están, qué función tienen y cómo se llaman, y evidentemente experimentar su rango de movilidad y las limitaciones que presentan.
Esta píldora consta de dos partes: en la primera explico ejercicios para trabajar las articulaciones y, en la segunda, muestro la actividad que llamo “el robot”, cuyo objetivo es experimentar este tipo de cualidad de movimiento.
En cuanto a la edad recomendada, se puede adaptar a todos los niveles, aunque en la escuela realizamos esta propuesta en ciclo inicial y, a partir de esta base, en los siguientes ciclos ampliamos esta cualidad de movimiento a través de otras propuestas que explicaré en futuras píldoras.
Propongo algunos materiales que ayudan a introducir este tipo de cualidad de movimiento, como láminas del esqueleto humano, un esqueleto anatómico que puedan manipular o muñecos articulados de madera de los que se utilizan en artes plásticas.
He aplicado estos contenidos durante 20 años en el marco de un proyecto singular de centro, vinculado con la danza y el movimiento, en una escuela pública de educación infantil y primaria del Vallès Occidental, más concretamente en Sabadell.
