


Dentro del método Montessori, las lecciones de Gracia y Cortesía juegan un papel fundamental en el desarrollo social y emocional de los niños. Esta aprendizaje responde a una necesidad profunda de sentirse parte de un grupo, de una comunidad y, en definitiva, de una sociedad. A través de las habilidades sociales, los niños y niñas toman conciencia de su entorno, entienden las normas de convivencia y encuentran respuestas a su necesidad de orden, pertenencia y seguridad. Las actividades de gracia y cortesía constituyen la base del respeto y de la buena educación. No se trata solo de aprender fórmulas como “por favor” o “gracias”, sino de interiorizar maneras de hacer que favorezcan una convivencia armónica. El niño aprende a saludar, esperar su turno de palabra, pedir ayuda con respeto o no interrumpir el trabajo de los demás. Estas prácticas se presentan de forma clara y modelada por el adulto, que actúa como referente con un lenguaje acurado y movimientos tranquilos. Maria Montessori definía la gracia como la eficiencia y la economía del movimiento: transformar gestos bruscos o desordenados en movimientos precisos, suaves y conscientes. Por ello se proponen ejercicios como caminar por el aula sin molestar, llevar una bandeja con cuidado o sentarse y levantarse correctamente de una silla. La cortesía, en cambio, se relaciona con el respeto hacia los demás, el uso adecuado de las palabras y la capacidad de convivir de manera amable. Estas lecciones se trabajan a menudo en grupo y se adaptan a las diferentes edades, desde las rutinas más básicas hasta la resolución de conflictos mediante el diálogo. Presentadas de forma natural e integrada en la vida cotidiana del aula, permiten que los niños incorporen estas habilidades de forma espontánea, favoreciendo una autonomía respetuosa y una convivencia positiva dentro y fuera de la escuela. En esta tercera píldora Montessori, compartiremos algunas de las premisas que se utilizan en la escuela pública de forma gradual a medida que los niños crecen. Estas pueden ser las bases posteriores para poder ir añadiendo alguna en el aula donde trabajas en tu día a día, ya que las lecciones de Gracia y Cortesía en el método Montessori son esenciales para el desarrollo social de los niños. Al sentirse integrados dentro de la comunidad educativa y de la sociedad, a través de estas prácticas, adquieren habilidades sociales, normas de convivencia y seguridad personal. Aprenden a relacionarse con respeto, empatía y consideración hacia los demás. Este aprendizaje se presenta de forma natural, con el adulto como modelo positivo y guía. Las rutinas diarias se convierten en oportunidades para reforzar la autonomía, el autocontrol y la convivencia. Así, los niños construyen una base sólida de respeto, responsabilidad y conciencia social.
Esta práctica fue aplicada en Solsona, Lérida, España.
